El líquido de frenos es uno de los elementos más importantes para la seguridad de un vehículo, aunque a menudo pasa desapercibido frente a otros mantenimientos como el cambio de aceite o la revisión de llantas. Sin embargo, mantenerlo en buen estado es vital para garantizar que el sistema de frenos funcione correctamente.
En esta guía completa conocerás cada cuánto tiempo se debe cambiar el líquido de frenos, qué factores influyen en su desgaste y cómo identificar si necesita ser reemplazado.
¿Qué es el líquido de frenos y para qué sirve?
El líquido de frenos es un fluido hidráulico encargado de transmitir la presión que ejerces sobre el pedal hacia las pastillas y discos de freno. Al ser sometido a altas temperaturas, debe mantener sus propiedades sin evaporarse, de lo contrario el frenado se vuelve ineficaz y peligroso.
Existen distintos tipos de líquidos de frenos (DOT 3, DOT 4, DOT 5, DOT 5.1), y la elección depende de las recomendaciones del fabricante del vehículo.
¿Cada cuánto se debe cambiar el líquido de frenos?
La mayoría de los fabricantes recomiendan cambiar el líquido de frenos cada 2 años o cada 40,000 kilómetros, lo que ocurra primero. Sin embargo, este intervalo puede variar según:
- Uso del vehículo: Si conduces en zonas con mucho tráfico, pendientes o altas temperaturas, el líquido se degrada más rápido.
- Condiciones climáticas: La humedad acelera la absorción de agua en el líquido, reduciendo su eficacia.
- Tipo de líquido: Algunos líquidos como DOT 4 y DOT 5.1 tienen mayor resistencia, pero aún así requieren reemplazo periódico.